Hay un estado que la gente en Occidente llama precognición, que existe
en todo el mundo. Ha existido siempre. De hecho, el secreto de la
existencia, el cosmos y las galaxias, y los diversos secretos de la vida
misma han existido siempre desde el nacimiento de la humanidad. Antes
de que un niño haya nacido al mundo físicamente y antes de que se
convierta en un ser independiente de su madre, ese niño conoce el
secreto de la vida, de la existencia, del cosmos y de las galaxias.
Si
un niño nace con ese conocimiento, ¿por qué todos los nacidos no
conocen naturalmente ese secreto y pueden recordarlo, examinarlo y
hablar de él?
La respuesta es que todo el mundo tiene una depresión
bajo su nariz, porque un instante antes del nacimiento un ángel coloca
su dedo sobre el labio del infante. Esta es la razón por la que un niño
no va, mira a su madre y le dice: “Escucha, el secreto es…”.
El niño
conoce y tiene el secreto, pero no puede hablar de él.
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