Es
probable que haya visto al burro cargado de un peso excesivo, con las
patas a punto de quebrarse, o tal vez haya visto algún niño llorando, o a
la madre golpeando al chico, o al padre reprendiéndolo. Probablemente
ha visto gente disputando o peleando unos con otros. Está la muerte, el
cuerpo que llevan para cremarlo; está el mendigo, la enfermedad, la
pobreza, la vejez, no sólo fuera sino dentr
o
de nosotros; de suerte, tal vez, que él dice “¿por qué hay dolor?”. ¿No
deseáis saberlo también vosotros? ¿Habéis investigado, no sólo en lo
externo sino íntimamente, vuestro propio dolor? ¿Qué es, por qué
existe?.
Supongamos que yo deseo alguna cosa y no puedo
conseguirla; me siento desdichado. Deseo unos cuantos vestidos más,
deseo ser un poro más rico, un poco más hermoso, y no puedo serlo; sin
ello me siento desgraciado. Deseo amar a aquella persona y ella no me
ama, y soy desdichado. Mi padre se muere, y estoy apenado. ¿Por qué?
¿Por qué os sentís desgraciados cuando no podéis conseguir lo que
queréis? ¿Por qué habríais de conseguir lo que queréis?. Creemos tener
un derecho a conseguir lo que deseamos. Si deseáis un vestido, decís que
debéis tenerlo. Si deseáis una chaqueta, sentís que os es preciso
tenerla. Pero nunca os preguntáis por qué habríais de tenerla cuando
millones de personas no la tienen… ¿Por qué habríais de tener lo que
deseáis? Además, ¿por qué lo deseáis? Existe vuestra necesidad de
suficiente ropa, alimento, albergue; pero vosotros vais más allá y
queréis algo más.
Supongamos que tenéis la ropa, el alimento,
el albergue que necesitáis; eso no os satisface y deseáis más poder,
deseáis que se os respete, que se os ame, que se os admire; queréis ser
poderosos, ser poetas, santos, primeros ministros, presidentes, buenos
oradores. ¿Por qué? ¿Nunca lo habéis examinado? ¿Por qué deseáis todo
eso? Esto no significa que debáis satisfaceros con lo que sois. No es
eso lo que quiero decir; eso sería feo, una necedad. Pero esa ansia
constante, el deseo, el anhelo de más, y más, y más… ¿por que? Ello
índica que estáis descontentos, insatisfechos, ¿pero de qué?.
¿Descontento, desagrado, con lo que vosotros sois? Soy esto, y no me
gusta; quiero ser aquello. Creo que me sienta mucho más una chaqueta
nueva o un nuevo vestido, y lo deseo. ¿Qué significa eso? Significa que
no estoy satisfecho con lo que soy. Creo que puedo escapar al
descontento deseando algo más: más ropa, más poder, etcétera. Pero el
descontento persiste, ¿verdad? No hago más que encubrirlo con ropa, con
poder, con automóviles; lo encubro, eso es todo. Así pues, hasta que
descubráis cómo comprender lo que sois, el hecho mismo de llenaros de
palabras, de poder, de posición, carece de sentido. Seguiréis siendo
infelices.
Viendo esto, la persona desgraciada, la persona
afligida, no ha de huir hacia los guías espirituales, las posiciones, el
poder; ha de querer saber qué es lo que hay detrás de esa palabra, qué
hay detrás del sufrimiento. Si vais tras ello, hallaréis que ahí estáis
vosotros mismos; vosotros, que sois muy pequeños, vosotros, que sois
miserables, desgraciados, que lucháis para lograr grandeza. Es, pues,
esta lucha por ser algo, la causa del sufrimiento. Mas si podéis
comprender el hecho, aquello que vosotros sois, si penetráis cada vez
más hondo detrás de ello, hallaréis algo enteramente diferente.
Del libro “Nueva Educación”.
Jiddu Krishnamurti.