miércoles, 2 de octubre de 2013

Permanece vigilante de ti y libra tus propias batallas.

LA NIÑA Y EL ACRÓBATA
(CUENTOS DE LA INDIA)

Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India. Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sos...tenía sobre sus hombros. La prueba no estaba ni mucho menos exenta de riesgos.

Por eso, el hombre le indicó a la niña:
-Amiguita, para evitar que pueda ocurrirnos un accidente, lo mejor será que, mientras hacemos nuestro número, yo me ocupe de lo que tú estás haciendo y tú de lo que estoy haciendo yo.
De ese modo no correremos peligro, pequeña.

Pero la niña, clavando sus ojos enormes y expresivos en los de su compañero, replicó:
-No, Babu, eso no es lo acertado. Yo me ocuparé de mí y tú te ocuparás de ti, y así, estando cada uno muy pendiente de lo que uno mismo hace, evitaremos cualquier accidente.

*El Maestro dice: Permanece vigilante de ti y libra tus propias batallas en lugar de intervenir en las de otros. Atento de ti mismo, así avanzarás seguro por la vía hacia la Liberación definitiva.
 
 

Te diré en secreto.......

"Ven,
Te diré en secreto
Adónde lleva esta danza.
Mira como las partículas del aire
Y los granos de arena del desierto
Giran sin norte....
Cada átomo
Feliz o miserable,
Gira enamorado en torno del sol."

Rumi
 

El silencio es la raíz de todo.


"¿Por qué tienes tanto miedo del silencio?,
el silencio es la raíz de todo.
Si vas en espiral a su vacío,
un centenar de voces retumbarán

con los mensajes que quisistes oir."

Rumi




CUENTOS CLÁSICOS DE LA INDIA

SÉ COMO UN MUERTO 

 Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

--Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la f...uerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
--¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
--Nada dijeron.
--En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
--¿Qué te han respondido los muertos?
--De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
--Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

 
 
 

martes, 1 de octubre de 2013

Gurdjieff

''Cada prisionero puede un día encontrar su oportunidad de evadirse, siempre y cuando sepa darse cuenta de que está en prisión. Mientras no comprenda esto, mientras se crea libre, ¿qué posibilidad puede tener? Nadie puede ayudar ni liberar por la fuerza a un hombre que no quiere ser libre, que desea todo lo contrario.''
 

Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.


Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: "Perdone, ¡pero usted es terco¡ ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?". El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar". Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño!! ...sólo toma precauciones.
Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.
 




Un mundo lleno.

Existe un mundo lleno de sol y estrellas por disfrutar.
 
Que no te engañen haciéndote creer que debes mirar a esa única bombilla!